sábado

3.2 Platón






Platón es uno de los pocos filósofos griegos cuya obra nos ha llegado casi en su totalidad. En su mayoría se trata de diálogos escritos con belleza, claridad y exactitud, en los que las discusiones entre Sócrates y otros se presentan con infinito encanto.
Al igual que Sócrates, Platón estaba principalmente interesado por la filosofía moral, dejando a un lado la filosofía naturalista.
Además, a Platón le gustaban las matemáticas por sus abstracciones idealizadas y por su separación de lo meramente material. Actualmente, la matemática más pura trata de ser aplicada a los problemas prácticos de la ciencia. En cambio, en la época de Platón esto no era así, y el matemático podía considerarse a sí mismo tratando con las formas más elevadas del pensamiento puro y absolutamente ajeno al mundo de cada día, burdo e imperfecto.
Por otra parte, a Platón se le vincula con la doctrina fundamental que se conoce como teoría de las ideas.
Este llamó ideas a las realidades individuales estables y permanentes que existen en forma independiente de las cosas sensibles. En definitiva, las ideas constituyen “lo que es una cosa” o, lo que es igual, la definición esencial de las cosas: aquello que hace que sean como son. Por lo mismo, se le llama el padre de la corriente filosófica llamada idealismo.

A su vez, consideró que la relación entre las ideas y el mundo sensible podía pensarse de dos maneras. Una, que las cosas existen en tanto participan de la idea, de modo que, por ejemplo, una cosa bella es bella porque participa de lo bello en sí, y la otra, pensando que lo sensible imita a lo comprensible.

En la cultura moderna, la influencia de Platón se reduce, pero igual se encuentran algunos de sus conceptos. En el francés René Descartes (1596-1650), los alemanes Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716), Baruch Spinoza (1632-1677), Inmanuel Kant (1724-1804) y Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher (1768-1834); y para el pensamiento contemporáneo, Platón es una referencia obligada: Friedrich Nietzsche (1844-1900) y Martin Heidegger (1889-1976).


Dato curioso:
Para el imaginario popular, el amor platónico se asocia a las relaciones románticas, imposibles o lejanas. Se dice que se está enamorado platónicamente cuando el corazón se desboca ante la visión idealizada e inalcanzable de la persona amada.

Pese al paso del tiempo, el adjetivo platónico se mantiene vivo aun entre quienes ignoran que hace unos 26 siglos, en una ciudad llamada Atenas, vivió un filósofo llamado Platón.

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